Intervención de la Federación Juvenil Comunista en el Seminario Internacional (52º Festival Odigitis)

En el marco del 52º Festival Odigitis organizado por la Juventud Comunista de Grecia (KNE) en Atenas, se realizó el Seminario Internacional que sesionó en la sede del Comité Central del Partido Comunista de Grecia (KKE): “En condiciones de preparación para la guerra, es imperativo que las organizaciones juveniles comunistas destaquen la única salida del bárbaro sistema capitalista”.


En primer lugar, queremos agradecer la invitación de la KNE, que, junto al Partido Comunista de Grecia, es guía y ejemplo revolucionario, tanto para los comunistas de todo el mundo como para la clase obrera internacional y la juventud trabajadora.

El uso de la violencia por parte de la burguesía en contra de la clase obrera es una parte esencial del engranaje del sistema de explotación en el que vivimos. Sin embargo, frente a las diferentes crisis del capital, históricamente la burguesía ha acrecentado estos niveles de violencia, no sólo para combatir movilizaciones, manifestaciones o la organización obrera en general, sino que también la utiliza para la conquista de nuevos mercados y recursos, una vez acabados los métodos ‘pacíficos’ de subyugación.

Cíclicamente la clase obrera debe enfrentar y cargar sobre sus espaldas el peso de estos conflictos. Y la juventud trabajadora no está exenta de esto, siendo, de hecho, uno de los sectores más afectados por las consecuencias del contexto bélico en el que las diferentes naciones se posicionan del lado de un bando o de otro en la lucha por el reparto del mundo y la primacía de la pirámide imperialista.

Frente a este panorama, los jóvenes comunistas y obreros debemos preguntarnos: “¿Cuál es la salida? ¿Qué debemos hacer?” Para responder estas preguntas y definir el camino y las acciones revolucionarias, es necesario iniciar desde el análisis correcto. Para ello, Marx, Engels y Lenin nos dieron las herramientas para analizar científicamente la realidad (y transformarla).

En 1917, tras la publicación del ‘Imperialismo, fase superior del capitalismo’, la clase obrera obtuvo lo que sería el estudio correcto acerca de las relaciones capitalistas de la nueva fase. Y es aquí donde debemos comenzar.

Desde finales del Siglo XIX, cuando la economía mundial entró en su etapa final, la guerra se transformó en uno de los elementos fundamentales para que el sistema capitalista logre su supervivencia.

En el contexto actual, vuelve a quedar expuesta la descomposición del sistema capitalista, el cual necesita del negocio de la muerte para mantenerse aún en pie, incluso en esta etapa, que no es otra cosa más que el capitalismo en su fase de descomposición.

Es decir:
¡EL CAPITALISMO EN SU FASE IMPERIALISTA!

En Argentina, el gobierno de Javier Milei no sólo está llevando adelante una masacre social y económica contra la clase obrera, sino que su plan es la entrega total de nuestro país al bloque liderado por Estados Unidos, con el fin de permitir que Argentina funcione como una pieza clave dentro del teatro de operaciones que pretenden que sea América Latina.

A costa del sufrimiento de la clase obrera y la juventud trabajadora, se pretende solventar el precio de la guerra, poniendo sobre nuestras espaldas una vez más el peso del negocio de la muerte, cuya única función es la reproducción del sistema capitalista.

Los jóvenes comunistas argentinos abogamos, como lo hemos hecho históricamente, por la paz entre los pueblos. Esto representa un profundo compromiso con la lucha en contra de la guerra y las decisiones políticas que intenta tomar el gobierno de Javier Milei para arrastrarnos como país hacia la disputa entre los dos bloques que hoy se disputan la primacía de la pirámide imperialista mundial: por un lado, China y Rusia, y, por otro, Estados Unidos-Israel-OTAN.

La escalada bélica que actualmente estamos viviendo, especialmente tras el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, ha profundizando la crisis preexistente dentro del Movimiento Comunista Internacional, lo cual se ve reflejado en los sectores oportunistas que intentan colocar a la clase obrera bajo la bandera de uno de los dos bandos imperialistas.

En este sentido, el oportunismo intenta condenar a la clase obrera a posicionarse en favor de su propio antagonista: la burguesía.

Pero los jóvenes comunistas argentinos reiteramos: 
¡No a la guerra imperialista!
¡Paz entre pueblos, guerra entre clases! 

Porque si bien la revolución es, en su forma, nacional; en su contenido es internacionalista, y para hacerle frente a los conflictos de la guerra imperialista, el proletariado de las diferentes naciones debe organizarse en conjunto en favor de la paz.

Para los comunistas argentinos, la lucha por la paz, pero también la lucha contra el oportunismo que intenta arrastrar a la clase obrera a tomar posición por uno de los bandos agresores, nos remonta a la lucha que desembocó en la propia construcción del Partido Comunista en Argentina, donde el sector oportunista del Partido Socialista intentó poner a la clase obrera bajo la bandera de Inglaterra en la primera guerra mundial.

Los jóvenes militantes del Partido Socialista, que entendían que la posición no era de carácter marxista y se pretendía colocar del lado enemigo a la clase obrera, lucharon incansablemente por construir un verdadero Partido con independencia de clase, lo cual sucedió pocos meses después de la gloriosa y heroica gesta de la Revolución de Octubre.

Al igual que en aquel momento, la situación que atraviesa la clase obrera es desoladora. El capitalismo continúa ofreciendo como única opción condiciones de vida cada vez peores, además de mayores grados de explotación, mientras su reproducción está condicionada a la guerra por el reparto del mundo y la constante pelea por la primacía de la pirámide imperialista. 

Pero esta situación, como sabemos, forma parte de la etapa imperialista del capitalismo, lo cual también significa la etapa de las revoluciones proletarias.

Es por eso una necesidad imperiosa el fortalecimiento, no sólo del Partido Comunista, sino también de su juventud, con el objetivo de alcanzar el derrocamiento de la burguesía y construir el poder obrero: la dictadura del proletariado, para abrir paso hacia la destrucción de la explotación del hombre por el hombre y avanzar hacia el único sistema capaz de liberar verdaderamente al proletariado: el socialismo-comunismo.