Comité Central del Partido Comunista Argentino
¡Por un 1º de mayo internacionalista, contra la guerra imperialista y por la paz entre los pueblos, contra la motosierra de Milei y el plan de los monopolios!
En estas horas vivimos momentos alarmantes para la humanidad y para toda la clase obrera mundial. La agudización de la crisis capitalista, que tiene que resolver a través de la guerra sus problemas internos, significa una mayor pauperización de la calidad de vida de todos los trabajadores del mundo; el negocio de la guerra y la concentración absoluta de la riqueza en manos de un puñado de capitalistas, se sostiene y pesa sobre la espalda de la clase obrera mundial con hambre, muerte, desempleo, exilio forzado, etc.
Durante los últimos años venimos advirtiendo sobre la posibilidad de una guerra imperialista generalizada y la necesidad de los trabajadores de luchar contra tal catástrofe. Hoy, en el contexto de un nuevo Día Internacional de los Trabajadores, esa posibilidad está en puerta. Desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, EE. UU. y la OTAN, se vinieron desarrollando distintos conflictos bélicos donde los únicos perjudicados son los obreros de los distintos países involucrados, directa o indirectamente, pagando con su vida en los frentes de batallas, la destrucción de ciudades enteras, el encarecimiento de los precios y la carestía de vida, los desplazamientos y los exilios forzados, etc. A la guerra entre Rusia y Ucrania, se suma la agresión imperialista y genocida de Israel y EE. UU. sobre los pueblos de El Líbano, Irán, Irak y Palestina, además de los bombardeos de Donald Trump sobre Caracas, las amenazas sobre la toma de Groenlandia, y el ahogamiento económico sobre la heroica Cuba Socialista.
Todos estos conflictos desatados, especialmente contra Irán, representan la debacle del sistema capitalista de poder resolver su propia crisis y, al mismo tiempo, la inviabilidad del modo de producción en el que estamos viviendo. Las grandes potencias capitalistas se están repartiendo el mundo a través de la guerra; están en disputa los recursos naturales, las rutas de transporte, la mano de obra barata, las tierras raras, entre otras cosas; y, a su vez, se intensifica la disputa por la primacía de la pirámide imperialista entre los dos bloques en disputa: China y EE. UU.
Cuando afirmamos un nuevo reparto del mundo, entre el cual se encuentran las rutas de transporte, es ejemplo el estrecho de Ormuz. Estados Unidos ve amenazada por China su hegemonía y su lugar dominante dentro de la pirámide imperialista mundial, por lo cual necesita fortalecerse a través de la guerra en todas sus expresiones, tanto militar como comercial-arancelariamente, que tiene como resultado directo el encarecimiento del combustible y que lleva al encarecimiento general de los costos de vida de la clase obrera.
Los trabajadores de todo el mundo estamos sufriendo estas disputas interimperialistas y los embates de las agresiones de distintos centros imperialistas; los antagonismos se profundizan cada vez más y estamos en camino a un conflicto mayor en todo el globo. Por eso, más que nunca, “Socialismo o barbarie” es una realidad objetiva: estamos en la barbarie y debemos revertir esta situación.
En este 1º de Mayo reafirmamos que la clase obrera no debe colocarse bajo bandera ajena, ni posicionarse en ningún campo en disputa; tiene que levantar su bandera independiente y transitar su camino por el derrocamiento revolucionario y la construcción de una nueva sociedad sin explotados ni explotadores, ya que ningún sector en disputa representa los intereses legítimos de los trabajadores en todo el mundo.
Argentina no está aislada de este conflicto internacional y el gobierno de Javier Milei lo deja bien en claro con su política exterior subordinada a Estados Unidos e Israel. El gobierno libertario ha tomado la posición de involucrarse en los planes de agresión del eje Washington-Tel Aviv, asume como propia la guerra contra Irán y demás países agredidos, se suma a festejar los bombardeos a Caracas, y, como peón de ajedrez, sigue todas las directrices internacionales de Trump, como la participación en la “Cumbre Shield of the Americas” en Miami.
La gestión Milei ya no sólo ha pedido ser socio de la OTAN, sino también públicamente anuncia que está dispuesto a enviar ayuda en el conflicto en Medio Oriente, lo que significa que pone a nuestro país en un conflicto imperialista para el fortalecimiento de los monopolios estadounidenses y para asegurar la posición hegemónica de EE. UU. en el sistema imperialista mundial, algo que es ajeno a los intereses de la clase obrera argentina, que viene sufriendo las políticas hambreadoras del Plan Motosierra.
Por otro lado, los trabajadores y el pueblo argentino vienen cargando sobre sus espaldas el plan económico liberal que desde que asumió sólo profundizó la situación económica y social que generó el gobierno socialdemócrata de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. El actual gobierno está llevando adelante una masacre económica y social donde la inflación en productos básicos y de primera necesidad sigue siendo altísima, donde la pérdida de las fuentes de trabajo, arrojando a miles de obreros al desempleo o la precarización, es moneda corriente de todos los días; el caso de FATE, dejando a 900 obreros en la calle, representa el modelo que vino a imponer la fórmula Milei-Villarruel.
Estamos en un nuevo 1º de Mayo con una sanción hace relativamente poco de una reforma laboral que retrasa los derechos conquistados décadas atrás, donde se regulariza un nuevo modo de trabajo de 12 horas y se ataca la organización sindical de los trabajadores. El plan de los monopolios es una clase obrera empobrecida, precarizada, con salarios de miseria, maximizando las ganancias de la burguesía al máximo a cambio de desempleo, no tener un techo donde vivir y una nula perspectiva de futuro.
Uno de los sectores obreros más afectados es la juventud, que está viviendo un momento tan complicado con el avance de un futuro incierto, los problemas de salud mental causados por las condiciones materiales a las que nos somete el capitalismo, trabajos precarizados y sin derechos, salarios que no alcanzan y con cada vez menos posibilidades de sostener una carrera universitaria.
Es importante mencionar que esta ofensiva capitalista no podría llevarse a cabo sin la “oposición” colaboracionista con el gobierno, que no es más ni menos que el peronismo en todas sus variantes, que le votan las leyes, llaman a desmovilizar, y sus direcciones políticas, sindicales y estudiantiles mantienen una actitud pasiva ante la situación crítica que vive el pueblo argentino. El peronismo históricamente ha garantizado la paz social y ésta no es la excepción, porque que no haya estallidos, explosiones, grandes movilizaciones de masas tiene que ver en parte con esto; por ende, este 1º de Mayo reafirmamos que ninguna de las facciones de la burguesía en Argentina representa los intereses populares y que tampoco pueden solucionar los problemas esenciales de nuestra clase y nuestro pueblo: tanto peronismo como liberalismo juegan para los intereses económicos y políticos de los monopolios. Por eso la clase obrera argentina no debe colocarse bajo bandera ajena, ni escuchar los cantos de sirena sobre que “hay que esperar a 2027”, como si el peronismo fuese nuestra salvación; debemos construir una alternativa propia, combativa y revolucionaria que acabe con la gran penuria a la que nos sometieron y someten las distintas administraciones burguesas.
Con este panorama, tenemos que agregar y mencionar que, como clase social, estamos teniendo un problema a la hora de enfrentar al gobierno. Aunque su imagen se desgasta con los escandalosos casos de corrupción sumado a la crisis económica, como clase obrera y como organizaciones de la misma no estamos teniendo un rol para derrotar políticamente este proyecto antiobrero y antipopular, y no es por la inexistencia de conflictos desatados, sino por varias cuestiones. En primer lugar, la falta de coordinación de las distintas luchas y la falta de unidad clasista, donde vemos conflictos en todos los puntos del país —con los cuales en este 1º de Mayo reafirmamos nuestro apoyo absoluto (como en FATE, como los docentes cordobeses que están en pie de lucha, como los choferes de las distintas líneas de colectivos en el AMBA, como también el claro ejemplo de los trabajadores de Dr. Ahorro, despedidos sin justificación y sin cobrar lo que les deben, entre cientos de conflictos más)—. Lo que sobra son conflictos, lo que falta es coordinación; por eso, desde el Partido Comunista Argentino creemos que el primer paso para confrontar de una manera más fuerte al gobierno libertario es con un Centro Coordinador de las Luchas que trace un plan de pelea contra las patronales y el gobierno, por las pequeñas y grandes reivindicaciones de nuestra clase. Y, en segundo lugar, tenemos el problema de la dirección y la orientación política: ya hace años venimos con el lastre político e ideológico del peronismo que intenta obstaculizar todo avance en relación a la organización obrera y popular y todo lo que atente contra el orden social establecido. Por ende, deshacernos de este yugo es fundamental para avanzar en construir un camino alternativo que tenga como objetivo la cuestión del poder político por parte de nuestra clase y romper con todo tipo de discurso de alianza social y política entre la clase obrera y la clase capitalista, que es lo que nos viene a proponer el peronismo como una supuesta alternativa a la catástrofe actual. Por eso es necesaria la recuperación de las direcciones sindicales en manos de obreros combativos que se propongan terminar con el quietismo y romper con los límites del posibilismo.
Síntoma de esta situación de nula unidad de la clase obrera y de falta de coordinación de las luchas es que este 1º de Mayo sigue sin haber un acto unitario del movimiento obrero; las organizaciones políticas hacen sus propios actos para la demostración de su fuerza política; por otro lado, la CGT burócrata y entreguista, llamó a una especie de movilización y pseudo paro el día anterior, lo cual da cuenta del estado en que estamos como clase. Es necesario recuperar la tradición de lucha y combate del movimiento obrero argentino, su legado político, su legado práctico, sus métodos de luchas, que son los únicos que hicieron retroceder a la burguesía y conquistaron los derechos necesarios, y no fueron con actos performáticos, “abrazos” simbólicos a edificios públicos, ni bailes festivos como método de “lucha”, sino que fue y es necesario un Plan de Lucha Nacional combativo y activo que ponga en jaque al gobierno de Javier Milei, Luis Caputo y Federico Sturzenegger para tirar atrás las medidas reaccionarias contra la clase obrera y avanzar en un camino independiente de los trabajadores.
En un nuevo 1º de Mayo decimos que es necesario un papel unificador y dirigente de la clase obrera que vaya alcanzando un relevante rol en la combatividad, asumiendo su misión histórica y despojándose de toda influencia ideológica burguesa.
Con los millones de obreros combativos que nos precedieron en la historia del movimiento obrero argentino, con las gestas populares a lo largo de la historia como “El Cordobazo”, la Gran Huelga de la Construcción en 1936, las grandes huelgas ferroviarias contra el gobierno reaccionario de Perón en 1950-1951, las luchas obreras patagónicas, las luchas de los obreros metalúrgicos en Villa Constitución, entre miles de luchas más, y con el legado político de obreros y obreras comunistas como Rubens Iscaro, Guido Fioravanti, el “Flaco” Canelles, Alberto Caffaratti, Irma Othar, José Peter, Gerónimo Arnedo Álvarez, Vicente Marischi, Florencia Fossatti, levantemos las banderas clasistas este 1º de Mayo contra el Plan Motosierra, contra los intereses imperialistas, contra los monopolios, por el poder político de la clase obrera y el derrocamiento revolucionario. Por eso el Partido Comunista Argentino proclama:
– Llamamos a la clase obrera argentina a levantar su voz contra la guerra imperialista, contra las agresiones militares y económicas. Es necesaria la solidaridad con los trabajadores de los pueblos agredidos en Palestina, Irak, Irán, El Líbano, Cuba y Venezuela. Rechazamos el involucramiento de Argentina en el conflicto imperialista; no nos ponemos bajo bandera ajena. La clase obrera es una sola a nivel internacional y el enemigo es uno solo: el capital.
– Llamamos a la clase obrera a poner esfuerzos en la unidad como clase, la recuperación de las direcciones sindicales para poder dar una batalla a la altura de los ataques por parte del gobierno nacional. Tenemos que reforzar la organización obrera contra el Plan Motosierra y el poder de los monopolios que nos llevaron a este estado paupérrimo en el que estamos viviendo.
– Llamamos a la clase obrera a construir un Centro Coordinador de las Luchas que ponga en pie un Plan Nacional de Lucha que le ponga un freno y derrote al plan político y económico que gobierna nuestro país. La clase obrera es la única fuerza capaz de derrotar el Plan Motosierra, a quienes lo dirigen y a quienes colaboran.
– Llamamos a la clase obrera a solidarizarse y reforzar las acciones por los presos políticos y contra los procesamientos judiciales que hay sobre los luchadores. ¡Exigimos la libertad inmediata de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, presos por luchar contra la reforma laboral de Milei! ¡Exigimos la nulidad de los procesos judiciales contra los compañeros y compañeras que estuvieron detenidos y detenidas en el marco de las movilizaciones contra la Ley Bases!
– Llamamos a la clase obrera a engrosar las filas del partido político del proletariado, su Partido. El fortalecimiento numérico del Partido Comunista Argentino, principal defensor de los intereses obreros y populares, es fundamental para avanzar como clase y revertir la situación en la que nos encontramos. Es necesario que cada vez más trabajadores ingresen a las filas del Partido Comunista para que el Partido cumpla su rol de destacamento de vanguardia, de escudo y espada de la clase obrera y el pueblo. Llamamos a todos los obreros y obreras a engrosar las filas del Partido Comunista Argentino para la toma del poder y por la victoria del socialismo-comunismo.
