Ernesto Mario Bravo: Testigo de la picana peronista

“He vivido para la alegría, por la alegría he ido al combate y por la alegría muero.
Que la tristeza no sea unida nunca a mi nombre”
Julius Fucík

Al cumplirse 75 años del secuestro, desaparición y tortura del estudiante y militante comunista Ernesto Mario Bravo por el gobierno fascista de Perón, es necesario recordar su historia, homenajear su legado y levantar bien en alto la gran historia del comunismo argentino que ha regado con su sangre las calles y los campos argentinos en pos de la victoria de la causa justa de los pueblos y el proletariado: el socialismo-comunismo.

CONTEXTO POLÍTICO

La historia del comunismo argentino se basa en la mitad de su historia actuando entre la clandestinidad y la semiclandestinidad, siendo perseguido, torturado, reprimido, encarcelado, censurado y demás cuestiones que tienen que ver con la ofensiva reaccionaria de la burguesía contra el Partido Comunista, que no es más que el partido político de la clase obrera. En ese contexto se desarrolla la relación de Perón con el PCA, primero con el golpe fascista del GOU en 1943, donde el Coronel tiene un rol importante, y después, a partir de 1946, cuando asume la presidencia y empieza una persecución sostenida de ilegalización de la prensa comunista, tortura y asesinato a nuestros militantes, con la Sección Especial de Represión contra el Comunismo, que funcionaba en la calle Urquiza en la Capital Federal, como una pieza clave en su ofensiva antiobrera.

En 1951 el peronismo venía con grandes concesiones al gobierno de Estados Unidos y su discurso “antiimperialista” se caía; de hecho, en esa época no era una anormalidad que varios jóvenes peronistas pasen a las filas del PCA y la FJC ante la política peronista pro estadounidense. Un año antes, en 1950, en medio de las tensiones internacionales por la Guerra de Corea, MacArthur había pedido en nombre del gobierno norteamericano el respaldo de Argentina, a lo cual Perón respondió: “Cumpliremos los compromisos internacionales”. Esto significaba un apoyo no solamente político sino el envío directo de tropas argentinas para luchar contra la clase obrera revolucionaria de Corea, lo cual desató una gran campaña obrera que tuvo al PCA como cabeza política, donde los obreros ferroviarios tuvieron un rol importantísimo; en medio de esa campaña, una patota peronista asesina a Jorge Calvo, Secretario Político del PCA en Provincia de Buenos Aires, y hasta hacía poco Secretario General de La Fede. El asesinato de Jorge Calvo fue la respuesta directa de Perón a los comunistas y nuestra campaña antiguerrerista. El diario Pravda, Órgano de Prensa del PCUS, decía sobre este caso: “El fascista Perón es el primer lacayo latinoamericano que se hizo eco de las exigencias (de EE.UU)”.

UN ESTUDIANTE SECUESTRADO

Avanzado el año 51 del siglo pasado, el movimiento juvenil pro paz, contra la guerra y por el socialismo tomaba fuerte presencia en Argentina; el movimiento estudiantil tenía una sola fuerte tendencia revolucionaria que era La Fede, contra la socialdemocracia radical y socialista que disputaban la FUA y la FUBA. Los cuadros estudiantiles de la juventud comunista (La Fede) eran bolcheviques probados en los frente de masas, y, en este caso, Ernesto era uno de ésos. Estudiaba Química en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, militaba en La Fede y era uno de los responsables en la organización del III Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Alemania Oriental, donde la consigna principal era: “¡Juventud, únete frente al peligro de una nueva guerra, en pro de una paz duradera!”.

Ernesto era un militante universitario, y no hay que omitir que el movimiento estudiantil estaba enfrentado a Perón, ya la dictadura del GOU había disuelto organizaciones estudiantiles e intervenido facultades, y desde 1946 se ensañó en perseguir, encarcelar y torturar a distintos dirigentes estudiantiles, no solamente comunistas.

El camarada Bravo entró a su casa en La Paternal el mediodía del 17 de mayo, saludó a su padre que se encontraba postrado y enfermo, y a su madre. En ese momento entró una patota fascista-peronista buscándolo; para ganar algo de tiempo, su madre les explicó que no se encontraba. Ernesto se fugó saltando por los techos, una práctica que, no sólo era parte del propio instinto humano, sino que la tenían incorporada todas y todos los comunistas: tener asegurado y estudiado un lugar de escape en caso de que la reacción te venga a buscar.

La familia fue golpeada, incluso el padre de Bravo que estaba postrado, y Ernesto arrestado a unas cuadras mientras se fugaba. Fue llevado a un calabozo y salvajemente torturado y golpeado por los milicos de la Sección Especial de Represión al Comunismo; le quisieron hacer firmar un papel con una declaración, pero se negó y les rompió el papel en la cara, lo cual le costó otra salvaje sesión de tortura.

Lo trasladaron para ver qué hacían con él. Ya estaba inconsciente y camino a la muerte a causa de las torturas. Uno de los responsables materiales era el Comisario Lombilla que propuso tirarlo bajo un camión en la ruta para que parezca un accidente, pero fue tal la presión popular del movimiento estudiantil, de las fuerzas democráticas, del movimiento obrero y del Partido Comunista que tuvieron que devolverlo vivo. Tuvieron que liberarlo.

LA PRESIÓN POPULAR


La desaparición de Ernesto Mario Bravo despertó todas las alarmas, ya estaba el antecedente de nuestro camarada tucumano Carlos Antonio Aguirre que en 1949 fue secuestrado, desaparecido y que había aparecido a las semanas enterrado con signos de salvajes torturas; por ende, con el camarada Bravo no debía pasar lo mismo. Rápidamente se empezaron a movilizar, la FUA y la FUBA empezaron a llamar a asambleas masivamente, actos relámpagos, volanteadas por la aparición con vida de Ernesto. En el patio de Exactas comenzaron los mítines, y empezaron las movilizaciones en el centro porteño casi a diario.

Días más tarde la FUBA declaró una huelga general estudiantil por tiempo indeterminado hasta que apareciera Ernesto Mario Bravo. En los volantes y actos relámpagos cayeron detenidos varios estudiantes que cumplieron dias de condena en la cárcel de Villa Devoto.

En la Facultad de Filosofía y Letras también hubo una huelga por Ernesto, por la que fueron detenidos 3 estudiantes. Días más tarde se generó una gran movilización frente al Congreso que fue brutalmente reprimida y fueron detenidos decenas de militantes comunistas y militantes universitarios.

El gran movimiento por la aparición de Ernesto se extendió a todos los puntos del país, todas las universidades se levantaron en huelga y movilización, lo cual logró que a Perón y su gobierno de fascistas se les desbordara la situación. El gran movimiento de masas demostró tener la fuerza suficiente para hacer retroceder a un gobierno que se sentía invencible.

Ernesto apareció, con hundimiento de cráneo, fracturas de costillas y de falanges, pero transitó todo este proceso con la moral y la ética comunista revolucionaria que caracterizaba y caracteriza a los militantes del Partido Comunista. Ernesto pudo recibirse de su carrera en Química y en 1962 se radicó en la Cuba Socialista, donde se dedicó a tareas de investigación en cuestiones de medicina, siempre fiel a sus ideales y su roja bandera.