Autodefensa, represión del Estado y el aleccionamiento burgués en el caso de Milton Tolomeo y Eneas Gallo

La detención arbitraria de los trabajadores Milton Tolomeo y Eneas Gallo desnuda la verdadera esencia del aparato estatal burgués, cuyo único fin histórico es salvaguardar los intereses de la clase dominante mediante el monopolio de la violencia y la opresión. El encarcelamiento preventivo de estos compañeros en el complejo penitenciario de Marcos Paz no es un exceso judicial aislado ni un “error de procedimiento” del sistema democrático. Por el contrario, constituye una operación política perfectamente orquestada para disciplinar, escarmentar y desactivar la protesta popular en las calles. El gobierno de Javier Milei, actuando como el brazo ejecutor del capital, utiliza el encierro para enviar un mensaje brutal a la totalidad de la clase obrera: rebelarse contra la precarización, el ajuste y la reforma laboral esclavista tiene un costo punitivo inmediato.

El caso de Milton Tolomeo (masajista y socorrista) y Eneas Gallo (repartidor de plataformas) disipa cualquier ilusión reformista sobre la supuesta neutralidad del Estado. No importa si la fachada institucional se autodenomina “democracia parlamentaria” o si se quita la careta bajo una dictadura militar abierta; la raíz económica de propiedad privada determina inexorablemente la función represiva del gobierno de turno.

Cuando el capitalismo entra en fases de crisis orgánica y requiere imponer planes masivos de miseria y entrega de bienes comunes, las libertades democráticas formales se suspenden fácticamente para quienes protestan. El montaje mediático y judicial orquestado por el Ministerio de Seguridad bajo la conducción de Alejandra Monteoliva, que pretendió etiquetar a Tolomeo como un “terrorista” manteniéndolo inicialmente bajo el régimen de aislamiento SIGPPLAR en la cárcel de Ezeiza, evidencia que la burguesía utiliza exactamente las mismas herramientas de persecución ideológica, infiltración e inteligencia estatal que caracterizaron a los períodos dictatoriales. El confinamiento y la criminalización en penales federales son la continuación directa de la violencia patronal, ejecutada ahora mediante jueces de la casta judicial encargados de legalizar el disciplinamiento social. El debido proceso se suspende para el obrero en las calles, pero se estira infinitamente en recursos de apelación cuando el acusado es un gran empresario o un terrateniente. El Estado capitalista es, por definición, la dictadura de la burguesía; las masacres del pasado y las cacerías de manifestantes del presente comparten el mismo ADN de clase.


La rebelión se justifica: Autodefensa obrera contra el escarmiento y el terror de Estado

Frente a la persecución de la justicia federal, los comunistas rechazamos categóricamente la sumisión legalista, el pacifismo claudicante y el cretinismo parlamentario. Las detenciones preventivas prolongadas ratificadas por los tribunales burgueses no buscan impartir justicia, sino implementar un aleccionamiento generalizado. Pretenden infundir terror en las asambleas barriales, en los sindicatos combativos y en la juventud trabajadora que diariamente sufre la explotación bajo condiciones de precariedad absoluta. La burguesía le teme a la calle porque sabe que allí se gesta la conciencia de clase y la unidad de los explotados. Por ello, la respuesta del movimiento obrero organizado no puede limitarse a la queja institucional ni a transitar pacientemente los pasillos de los tribunales de Comodoro Py.

La defensa de Milton Tolomeo y Eneas Gallo debe asumirse bajo la bandera histórica de la autodefensa obrera y la solidaridad de clase activa. Ante la violencia sistemática del capital y sus fuerzas de choque, la clase obrera tiene el derecho político e histórico de resguardar sus condiciones de vida, sus puestos de trabajo y su integridad física en las calles. El derecho a la protesta no es una concesión chistosa de los códigos normativos burgueses, sino una conquista histórica arrancada mediante la movilización de masas.

Coordinar comités por la libertad de los presos políticos, multiplicar los plenarios obreros de la Coordinadora por la libertad de lxs presxs politicxs (como los convocados en el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) El Infierno de Avellaneda) y organizar la resistencia huelguística son los únicos mecanismos reales para quebrar el brazo represor del Estado. El proletariado no debe claudicar ante las amenazas del código penal de los explotadores: ante el intento de escarmiento de la minoría parásita, respondemos con la organización científica, la movilización revolucionaria y la lucha incansable por destruir la estructura misma que nos encadena.

¡Libertad inmediata a Milton Tolomeo, Eneas Gallo y a todos los presos por luchar contra el capital!