Gradualismo sindical: Acerca del plan de lucha escalonado de la CGT

El día 22 de julio la CGT, la CTA, la CTA-Autónoma y la UTEP pusieron en marcha la primera parte de su ‘plan de lucha escalonado’, el cual habían acordado a principios del mes. La siguiente movilización se realizaría el lunes 7 de agosto en el marco de la marcha por el día de San Cayetano. A la luz del fracaso de la estrategia judicial para frenar la reforma laboral, que en mayo ratificó su vigencia mediante un fallo -dejando sin efecto la cautelar interpuesta por la CGT- y dado que la discusión entre las centrales sindicales por un paro general no dieron frutos, es como acordaron un plan de lucha ‘a la francesa’ que plantea acciones sostenidas a lo largo de estos meses para ‘marcarle la cancha’ al gobierno libertario.

El pasado miércoles 22 tuvo lugar la marcha en conjunto con el reclamo semanal de los jubilados contra el ajuste y por la seguridad social, exigiendo defensa de los haberes previsionales y sostenimiento de ingresos. La jornada se dio con total normalidad, con una convocatoria mucho mayor a la que semanalmente se espera en las marchas de jubilados, aunque pobre para la expectativa que podría tener la convocatoria de las tres centrales sindicales más grandes del país. Desde el Partido Comunista Argentino acompañamos esta movilización y concordamos en la importancia de coordinar las luchas, en crear una herramienta multisectorial que permita apalancar los conflictos pero: ¿Se puede hacer algo distinto con los mismos de siempre?

La realidad termina siendo muy distinta al idílico discurso de la CGT. Ante las proclamas de movilización y lucha terminamos encontrando efectivamente movilizada sólo una parte del aparato sindical y completamente borrada la participación de la clase obrera. Esto se da tras un largo historial de abandono de la clase por parte de sus direcciones sindicales, recordemos las tres jornadas en contra de la reforma laboral en donde la CGT decidió parar y no movilizar y posteriormente movilizar y no parar, sepultando al movimiento que se había armado en torno a esta cuestión. Son precisamente estos manejos burocráticos los mejores aliados del gobierno nacional, ya que permiten hacer una pantomima de lucha para calmar a las bases interpeladas por el ajuste, mientras se le asegura al Estado la paz social. Delegados que no conocen a sus compañeros ni sus problemáticas, paralización de la herramienta sindical, asambleas vaciadas de trabajadores, nula interpelación a los compañeros de trabajo y sobre todo un vaciamiento total de la política dentro de los sindicatos, es el arsenal que utiliza la burocracia para agotar y, en muchos casos, amedrentar a la clase obrera hasta obtener su silencio. Es claro que la convocatoria a un plan de lucha va a ser pobre cuando hay un historial de años de pasividad frente a las agresiones de la patronal y cuando la propia decisión política de los sindicatos y sus aliados en el Congreso es esperar a las próximas elecciones para conformar una alianza llena de los mismo de siempre, intentar vencer y poder continuar el mismo rumbo de gobernabilidad burguesa pero con otra careta. Por ende, es claro que este supuesto plan de lucha no está trazado con el objetivo de obtener un resultado positivo y victorioso para la clase obrera, su inevitable ‘fracaso’ es en realidad una victoria planificada para mantener en pie la gobernabilidad burguesa y la paz que requiere, no sólo el gobierno, sino la oposición que se plantea volver al poder el próximo año.

Es entonces cuando podemos preguntarnos: ¿Cuál es la salida? Consideramos que ante esta realidad es inmediata la necesidad de superar las conducciones burocráticas de los sindicatos y centros de estudiantes que impiden el desarrollo político de las bases y desmovilizan su accionar. Conformar la unidad de los sectores combativos y darle vida a una verdadera coordinadora que aúne las luchas, desplazando a las listas colaboracionistas que lo único que buscan son migajas para calmar el hambre mientras arreglan beneficios para sus cúpulas y continúan permitiendo el avance del plan motosierra. Nuestra clase necesita un verdadero Centro Coordinador de las Luchas que trace un plan de lucha real que tenga por encima de cualquier otra cosa los intereses de la clase obrera, y que, a diferencia de lo planteado por las distintas centrales obreras y sus conducciones burocráticas, se proponga avanzar contra la ofensiva de Javier Milei hoy.