Polémica: el frentepopulismo trotskista en la universidad

Por Federación Juvenil Comunista – UBA

Una vez más, la Federación Juvenil Comunista se movilizó junto a cientos de miles de trabajadores que, en todo el país, marcharon junto a los estudiantes exigiendo frenar el ajuste del gobierno nacional contra la universidad pública. A pesar de esto, hay que señalar que esta movilización nace de la espontaneidad y que aún sigue siendo un movimiento altamente despolitizado que, como vimos en las últimas elecciones, beneficia a las autoridades de la UBA y a las burocracias peronistas y radicales. Estas lograron mantener la visión de un movimiento homogéneo que llevó a casi todas las agrupaciones políticas detrás suyo, siguiendo la retórica de un “frente anti-Milei”.

En este marco, en Córdoba, Tucumán y Buenos Aires, La Fede marchó con banderas propias denunciando a las autoridades de la UBA, a Yacobitti y al acuerdo del CIN con el gobierno nacional para mantener el ajuste, llamando a apoyar el paro docente con tomas en todas las facultades del país.

En este contexto surgió una polémica en el escenario que las autoridades crearon para bajar su línea conciliadora con el apoyo del movimiento arancelario reformista que hoy conduce la FUA y la FUBA. Esta polémica nos compete como agrupación universitaria: IS, MST y el Partido Obrero estuvieron en ese palco junto a las autoridades, agrupaciones peronistas y radicales, y las burocracias sindicales; un bloque político que lucha incansablemente contra los docentes y no docentes que organizan el paro en defensa de la Universidad. Son sectores que, en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, meten presión para que el paro indeterminado se cierre y cuyas agrupaciones peronistas y radicales, apéndices e interventoras de estas burocracias, desmovilizan y actúan en contra de las acciones concretas impulsadas por los estudiantes, además de planificar acciones antidemocráticas para evitar la toma efectiva de las universidades.

Desde estas agrupaciones trotskistas se planteó que su decisión de formar parte del palco de las autoridades fue para tener la mayor visibilidad posible y para “disputar” en todos los ámbitos de la universidad. Pero, ¿qué discurso marcó el trotskismo para romper con la lógica de las autoridades arancelarias? Sin duda, la visibilidad la tuvieron sus agrupaciones, pero no levantaron ninguna bandera independiente, ni elevaron las reivindicaciones estudiantiles, ni llamaron a apoyar a las bases docentes y no docentes contra las burocracias conciliadoras. Por el contrario, fueron una parte fundamental para instalar un “frente universitario” monolítico y la idea de que la lucha de los estudiantes y las autoridades es una sola, algo particularmente grave sabiendo que el Consejo Interuniversitario Nacional acordó con el gobierno nacional bajar la ley de financiamiento universitario, encabezados por el radical Bartolacci, presidente del CIN.

Desde el PTS se planteó una postura en rechazo a esta acción, con la cual coincidimos en algunos puntos de sus declaraciones, pero que, al igual que en el resto de las organizaciones trotskistas, choca con su propio accionar político. El año pasado, el PTS formó, al igual que el resto del trotskismo, un frente con el peronismo en defensa de Cristina Kirchner y acordó, en el ámbito universitario, con las agrupaciones pejotistas y el decanato, ocupar las facultades. En la peor crisis universitaria de la historia argentina, se decidió tomar medidas de fuerza por una presidenta de la oposición patronal que, durante su gobierno, dejó 47 compañeros asesinados por represión y, en el ámbito universitario, el asesinato del estudiante de la UBA y militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra a manos de las patotas sindicales peronistas.

Esta acción llevada adelante por el trotskismo marca un golpe y una realidad concreta para la amplia mayoría de los estudiantes y trabajadores que luchan honestamente por garantizar la herramienta universitaria para la clase obrera y sus hijos: el movimiento universitario no es independiente de las autoridades, sino un apéndice más de las “roscas” e internas nacionales ajenas a los intereses del estudiantado.

El Frente “Anti-Milei” en el ámbito universitario: un llamado a la conciliación

Lo que expresa esta acción por parte de IS, PO y MST es un llamado a la unidad de acción con el rectorado y el resto de agrupaciones peronistas y radicales. Frente a esto nos preguntamos: ¿para qué?, ¿con qué fin?, ¿cuál es el objetivo de esta táctica?

Como señalamos en esta nota, está más que claro que Milei es un enemigo más, otro personaje al servicio del capital, pero no es el único que organiza la avanzada privatista. El radicalismo y el peronismo acordaron preparar el terreno para instalar la ley impulsada por el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, como es el SACAU y el nuevo modelo universitario que el gobierno liberal de Milei-Villarruel apoya y que los rectores siguen impulsando de manera unánime y sistemática. Esto implica un arancelamiento nunca antes visto en la historia de la Universidad Pública Argentina.

En definitiva, el trotskismo asume una línea frentista con las distintas corrientes burguesas dentro de la universidad para una lucha contra Milei que, al fin y al cabo, es una claudicación y una marcha como furgón de cola de Yacobitti y de todo el CIN. Sin decirlo explícitamente, asumen la teoría del “mal menor”, justificando una táctica inentendible y argumentando que solo es una cuestión coyuntural, una cuestión de táctica. Pero muy bien sabemos que la táctica se subordina a la estrategia general y que hoy la estrategia general del trotskismo es la generación de un frente policlasista anti-Milei: un Frente Popular.

Desde la Federación Juvenil Comunista expresamos que tanto los sectores liberales, peronistas y radicales no tienen solamente “profundas diferencias” con nosotros, sino que son enemigos de clase. Existe una diferencia sustancial entre movilizar junto a la clase trabajadora, a pesar de que los sectores oportunistas estén presentes, e ir como furgón de cola de las autoridades acompañando un discurso arancelario durante una movilización masiva como fue la marcha del 12 de mayo.

Los límites se enmarcan en la necesidad de una línea política independiente, tanto en método como en acción y composición. La necesidad de un movimiento estudiantil hecho por y para los estudiantes es la única manera de llevar adelante una reforma universitaria y un programa político que apunte hacia una universidad obrera al servicio de nuestra clase.

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