Por Federación Juvenil Comunista – UBA
TRIUNFO DE LA GESTIÓN COMPLICE DE MILEI
Balance de las elecciones estudiantiles universitarias de la UBA 2026
Del 20 al 24 de abril se celebraron las elecciones en toda la Universidad de Buenos Aires (UBA), en sus 13 facultades se llevaron adelante los comicios para elegir Centro de Estudiantes, Consejos Directivos y algunas de ellas, como en Filosofía y Letras, la elección a Junta de Carrera. La particularidad que tuvieron estas elecciones con respecto a las de 2024 es que fueron adelantadas a principio de la cursada y con la particularidad de que los estudiantes del CBC no podían votar.
Este adelantamiento lo analizamos como un decisión política de las autoridades de la UBA, que tuvieron el apoyo y la complicidad de las agrupaciones estudiantiles hegemónicas en nuestras facultades, tanto el radicalismo con la Franja Morada como el peronismo con sus distintas vertientes, lo cual significó directamente un ataque a la democracia estudiantil, lo cual tenía como objetivo la desmovilización, la falta de debate política, por ende, la despolitización y evitar una campaña estudiantil en el marco del conflicto y la lucha por la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario, la misma que el gobierno está incumpliendo y las autoridades pretenden “resolver” dentro de la rosca política de espaldas a los estudiantes, docentes y no-docentes.
Fueron unas elecciones casi sin campaña, sin programa, no hubo espacio para el debate político, ideológico y programático con el estudiantado, fue una campaña marcada por la indiferencia y la despolitización. Al panorama ya descripto se le agrega la crisis universitaria, que comenzó con el ajuste del gobierno peronista de Alberto Fernandez, Cristina Kirchner y Sergio Massa y profundizado por el gobierno liberal de Javier Milei, Victoria Villarruel, Luis Caputo y Federico Sturzenegger, que pone a la universidad pública en su piso histórico, tanto de presupuesto como a nivel salarial para los trabajadores de la universidad, docentes y no-docentes, que tienen que sobrevivir trabajando por una remuneración que jamás estuvo tan baja en toda la historia de la Universidad.
A la vez, se le agrega una ola de renuncias de trabajadores que, al ver la complicidad de varias direcciones sindicales, de las autoridades de la UBA que concilian con el gobierno nacional y de la desmovilización que llevan a cabo los centros de estudiantes peronistas y radicales, deciden abandonar sus puestos de trabajo buscando, en su mayoría, trabajos precarizados para poder sobrevivir. Los docentes se pusieron a la vanguardia de la lucha por la universidad e impulsaron un paro activo en la mayoría de facultades, superando las burocracias de sus propios sindicatos. Esta medida de lucha fue impulsada por las bases de los sindicatos docentes como AGD, CONADU y el CONADU Histórica, rompiendo con el quietismo cómplice. En este marco, cabe destacar que hay sectores que no solo se quedan en los paros, sino que avanzan en las medidas de lucha, un ejemplo es la Facultad de Ciencias Exactas, donde los docentes llaman a una Gran Huelga Docente.
En medio de toda la crisis, el conflicto docente con la heroica lucha por el salario, se desarrollaron estas elecciones al menos medio año antes de cuando deberían ser, medida servicial a la ya ahogada autoridad UBA, que públicamente ataca a la docencia que resiste el ajuste de Milei, y dandole una victoria asegurada a las agrupaciones interventoras leales a Yacobitti, como lo es la UCR y Nuevo Espacio, agrupaciones que pusieron sus aparatos al servicio de la campaña Milei en 2023 y cuyos negociados con la especulación del presupuesto UBA, terminan en las arcas de la UCR. En sencillas palabras: agrupaciones enemigas de la universidad pública y enemigas de los trabajadores y estudiantes universitarios.
GRAN TRIUNFO DEL ARANCELAMIENTO
En estas elecciones, ya de por sí, que las agrupaciones acataran y permitieran el adelantamiento de las elecciones era una gran victoria para el gobierno y las autoridades. En este marco, en general, se mantuvieron las mayorías y minorías en casi todas las universidades, reduciendo la capacidad de acción para los estudiantes independientes y las nuevas agrupaciones que se van formando de forma independiente a los aparatos políticos. Podemos destacar la derrota por parte de la UJS-EVET en Veterinarias después de 27 años seguidos por parte de AFV, agrupación reformista, apéndice de Nuevo Espacio en Veterinaria, derrota electoral que le quita el único centro de estudiantes que le quedaba al trotskismo y a un Partido Obrero que supo dirigir por más de 18 años consecutivos, a través de diversas alianzas con otras fuerzas trotskistas, con La Mella y La Cámpora la FUBA en la denominada “FUBA Piquetera”, que ya hoy parece que sucedió décadas atrás. También la victoria de la UES, el peronismo dentro del reformismo, que vuelve a ser mayoría del centro de estudiantes de Sociales a pesar de haber perdido el Consejo Directivo a manos de La 15 (Mella, Cámpora, Urbana!), dándole una nueva facultad al reformismo, que junto a Veterinaria ya suma 9 facultades donde gobiernan. El peronismo logró mantener FADU, Exactas (Identidad-La Cámpora), Filo y Letras (El Colectivo-Cámpora, Mella y Evita) y lograron mantenerse como oposición en Ingeniería (Proyecto Ingeniería), peleándole los votos al hegemónico Movimiento Linealmente “Independiente” (reformista), que se mantenía con total tranquilidad hace más de 10 años en la facultad. En FMED, con un control total de las autoridades y de su agrupación Nuevo Espacio, con maniobras antidemocráticas como aumentar el pedido de libretas para avalar una lista de 200 a 300 a falta de días para presentarse a elecciones, impidiendo que El Torrente (Cámpora) pueda presentarse en Enfermería, la agrupación camporista logró un consejero directivo a pesar de la disputa con la Juventud Universitaria Peronista, que presentó su propia lista. En estas elecciones, en la mayoría de las universidades no existió una alternativa a las tendencias oportunistas de derecha e “izquierda” del rectorado, radicales o peronistas, que el estudiante pudiera elegir para confrontar el ajuste, y también visibiliza la complicidad sistemática del peronismo con el ajuste, como en Farmacia y Bioquímica, donde la JUP fue en alianza con Nuevo Espacio, logrando la mayoría absoluta y un récord histórico de porcentaje en dicha facultad para ganar la presidencia por 2.ª vez consecutiva contra Anti-Doto (UJS-PO), que ve cada vez más lejos volver a ser gobierno en Farmacia y Bioquímica, marcando una racha aún mayor que la anterior elección, mostrando cómo la alianza directamente cómplice de Milei del peronismo y el reformismo radical lograron no solo mantener, sino que incluso creció su hegemonía en dicha facultad.
EL TROTKISMO UNIVERSITARIO Y LOS REMANENTES DE LA FUBA PIQUETERA: LA DERROTA DE UNA ADAPTACIÓN
En todas las facultades, más allá de la UBA, los 4 partidos del Frente de Izquierda de los Trabajadores-Unidad (FIT-U), junto al Nuevo MAS, plantearon llamar a la “unidad de la izquierda”, intentando formar listas únicas en todas las facultades sin programa, acuerdo político táctico ni dirección marcada. Jamás hubo un debate político de cómo deben estar conformadas las listas y por qué, qué plan de lucha seguir o ni siquiera qué hacer como gestión en caso de ganar los diferentes centros de estudiantes. En esta disputa plenamente electoralista terminó mostrando la deshonestidad intelectual de un trotskismo en retroceso. Mientras en otras facultades seguían llamando a la unidad de la “izquierda” como factor fundamental para ganar el centro como objetivo principal y final, comenzaron a romper el FIT-U tanto a nivel nacional como en la UBA, donde solamente en Filo y Letras estos 4 partidos se mantuvieron juntos después de polémicas, disputas públicas y un acuerdo a último momento. En Derecho, el Partido Obrero logró quedarse con el nombre sello del FIT-U, obligando al PTS y MST, que fueron juntos, a presentarse bajo otro seudónimo. En Medicina fueron separados y no lograron crecer su base de votantes ni disputarle la hegemonía a Nuevo Espacio, siendo superados por El Torrente y por la reciente JUP, que busca instalarse en Medicina, facultad que el trotskismo logró gobernar e incluso era una de sus piezas clave en su construcción juvenil.
El decrecimiento en el movimiento estudiantil es sistemático y deja en el pasado la hegemonía de la FUBA Piquetera y muestra en el presente los errores y adaptaciones a la institucionalidad burguesa que marcan su declive reformista y, principalmente, lo que más les duele, dada sus orientaciones electoralistas: la derrota electoral y la reducción sistemática de su base electoral estudiantil.
En este declive, el reformismo radical logró arrebatarles el último centro de estudiantes al trotskismo, que era Veterinaria, que por 27 años había sido gobernado por la agrupación estudiantil EVET (UJS-PO) y que el trotskismo no logró mantener, y donde La Tropilla (PJ) se enmarca para, en las próximas elecciones, lograr arrebatarles la minoría estudiantil, siguiendo la tendencia de otras facultades.
La adaptación del trotskismo y sus partidos dirigentes en el ámbito estudiantil, tanto el PTS como el Partido Obrero, se vio marcada cuando lograron su construcción nutriendo a sus juventudes de universitarios, levantando las banderas de la democratización universitaria, de la independencia política y la oposición al rectorado, que de forma sistemática intenta y avanza contra la democracia y autonomía universitaria. Rápidamente, la Universidad se volvió la “trinchera” del trotskismo, adaptándose rápidamente a las agrupaciones de “gestión” y no de política, sin tener el objetivo de elevar la conciencia y formación de los estudiantes hacia una orientación revolucionaria, volviendo a la Universidad una herramienta de combate de nuestra clase, sino desmovilizando la organización de base.
Siguieron los acuerdos, los negociados, la financiación pública de las autoridades UBA a sus agrupaciones, mantuvieron la institucionalidad burguesa en la FUBA e incluso adoptaron la línea frentepopulista y llamaron a alianza con La Cámpora en 2018, y durante siete años consecutivos el trotskismo, junto a La Mella, eliminó congresos de la FUBA y se negó a democratizar de forma sistemática, manteniendo la hegemonía de los aparatos. Después de 18 años de gobierno trotskista y sus disputas internas, la derecha encabezada por Nuevo Espacio y Franja Morada, con la complicidad del peronismo, logró sacarles la FUBA y, post-pandemia, las autoridades lograron poner a dedo a sus agrupaciones leales en cada facultad. La visión electoralista y socialdemócrata del trotskismo bajó a sus corrientes estudiantiles, donde la disputa de izquierda este año terminó de explotar, y en este proceso vimos cómo cada lucha era boicoteada y desmovilizada por la izquierda hegemónica, donde la política estudiantil quedaba en segundo plano y se imponía su política electoral nacional, viendo a los frentes de masas estudiantiles como un escenario más de propaganda electoral y no como una gremial a organizar.
Por eso es necesaria una alternativa revolucionaria, que aporte una visión distinta, que vea al movimiento estudiantil como un engranaje en la estrategia revolucionaria para la toma del poder y el derrocamiento del capitalismo, no como una herramienta más de la política electoral burguesa. Hoy el trotskismo no se diferencia del kirchnerismo, son la misma cosa con distintos colores y distintas tradiciones, pero su esencia reformista y socialdemócrata es la misma, por eso nuestra tarea hoy es poner una Federación Juvenil Comunista de pie en la UBA que le dispute realmente el poder a todas las corrientes oportunistas de izquierda y de derecha.
LAS ELECCIONES EN FILO
En consonancia con los análisis y las caracterizaciones mencionadas, las elecciones en la Facultad de Filosofía y Letras no fueron la excepción a la desmovilización y despolitización: una campaña sin propuestas y, sumado a ello, como en toda la UBA, una caída importante en electores respecto a las elecciones pasadas. En FFyL aproximadamente 1500 estudiantes menos votaron en las elecciones recientes, lo que puede deberse a dos cosas: en primer lugar, un desinterés en la política estudiantil, ya que no se ven representados por el CEFyL como herramienta gremial de los estudiantes y ven al movimiento estudiantil organizado con discusiones alejadas de la realidad cotidiana del estudiantado; en segundo lugar, la crisis económica impacta de fondo en los estudiantes que provienen de familias obreras o que son obreros, para los cuales ya es insostenible la cursada, principalmente para los estudiantes que viven en el conurbano bonaerense, al cual no le aplica el boleto estudiantil, sumado a la desfinanciación del transporte público y, por ende, su funcionamiento espantoso, a la vez que el encarecimiento de los boletos, a lo que hay que sumarle los apuntes, algún alimento en las horas de cursada, etc., lo cual hace imposible que un estudiante que trabaje o que provenga de una familia trabajadora hoy en día pueda sostener una cursada.
En términos electorales vemos la consolidación de El Colectivo con el 40 % de los votos, una gestión atravesada por la complicidad con Manetti para pasar el ajuste, para cerrar las cátedras como Epistemología y Gramática C, y para desmovilizar al estudiantado, llamando a escasas asambleas frente a un gobierno que desde el principio se encuentra en una cruzada contra la educación y la universidad pública. El Colectivo, para lo que sí se movilizó con fuerza, fue cuando encarcelaron a CFK, lo cual es ajeno a los intereses del estudiantado, y en acuerdo con el FIT-U decidieron tomar la facultad en defensa de una de las representantes de la burguesía en Argentina.
La victoria aplastante del progresismo en Filo se debe a una oposición sin programa, adaptada al régimen y con reivindicaciones ajenas al estudiantado, que se concentra en dos líneas: por un lado, en la política electoral nacional, presentándose como “somos el partido de Myriam Bregman”, haciendo referencia a que sus méritos se deben a tener una parlamentaria, y no a estar a la vanguardia de las pequeñas y grandes reivindicaciones del movimiento estudiantil. Esto demuestra lo alejados que están de las preocupaciones del día a día del estudiante. En segundo lugar, la fetichización de la lucha internacionalista y el intento del traspaso mecánico de las experiencias de otros países al nuestro; por ejemplo, sin duda es legítima la lucha internacional y es de público conocimiento que somos internacionalistas y practicamos el internacionalismo proletario, pero el trotskismo hace una “performance” de la lucha internacional, como con el tema de Palestina, lo cual representa el 90 % de sus campañas y propaganda, intentando trasladar la experiencia del movimiento estudiantil estadounidense o europeo acá. ¿Qué queremos decir con esto? Apoyamos las luchas internacionales, pero si primero no intentás, a través de la lucha reivindicativa, atraer a la gran masa de estudiantes tras una plataforma inmediata que resuelva sus problemas de cursada, será aún más difícil que el movimiento estudiantil se preocupe por el genocidio en Palestina, los bombardeos en el Líbano o el bloqueo económico a Cuba, porque, de lo contrario, te convertís en un grupo performático y consignista que no tiene vocación de poder, sino solamente de agitar a través de ciertas temáticas.
En lo concreto se ve una tendencia abrupta de caída de votos del trotskismo, el cual cae a un piso no visto en décadas, del 27 %, cuando hace dos elecciones estuvo solo a un 1 % de volver a ganar el CEFyL y que hace pocos años tuvo la conducción del Centro de Estudiantes. Esto significa que el trotskismo ha dejado de verse como una alternativa ante los estudiantes, y se genera una oportunidad para las fuerzas revolucionarias de abrirse paso en la Facultad de Filosofía y Letras.
LA EXPERIENCIA DE LA LISTA 12 DE LA FEDE
Una de las novedades en estas elecciones fue la irrupción de una lista comunista en Filosofía y Letras: la Lista 12 de la Federación Juvenil Comunista.
No es novedad la crisis del movimiento comunista argentino si nombramos a los que se autodenominan como comunistas: por un lado nosotros, el Partido Comunista Argentino (PCA), y por otro lado los oportunistas y reformistas del Partido Comunista Congreso Extraordinario (PCCE), Partido Comunista de la Argentina (PCdeA) y Partido Comunista Revolucionario (PCR). Llegamos a la conclusión de que su nulo desarrollo en el movimiento de masas va de la mano con la crisis de los partidos comunistas y su adaptación al régimen en Argentina.
La crisis del movimiento comunista dio lugar a un vacío político que fue ocupado —hoy en declive— por el trotskismo en todas sus variantes, tanto en el movimiento estudiantil como en el movimiento obrero. La falta de martillos y hoces, de la palabra “comunista”, del piqueteo de una prensa comunista en las facultades de la UBA es evidente. No existen organizaciones comunistas en la Universidad de Buenos Aires, no solo por su línea ideológica; no las hay ni siquiera por su autodefinición como comunistas, y eso se debe a la bancarrota en la que esos partidos “comunistas” han entrado hace varios años con su línea oportunista, frentepopulista y de alianza con la burguesía local.
Hoy en día, la construcción en el movimiento estudiantil de la UBA tanto del PC de la Argentina como del PCCE es totalmente nula, no existe. El desarrollo del PCR se da en el movimiento estudiantil armando un espacio amplio con la CEPA, el cual no se autodenomina como comunista y mucho menos tiene una orientación marxista; por ende, se le ha dejado un campo abierto al trotskismo para crecer y fortalecerse desde ahí.
Cuando nos propusimos reconstruir el Partido y La Fede decidimos que en los movimientos de masas no nos íbamos a ocultar detrás de otras siglas, que no íbamos a ocultar nuestra identidad, mucho menos nuestras ideas, y ese es el camino que empezamos a transitar en Filo y Letras. Y así fue: construimos la Lista 12 con apoyo de estudiantes independientes, con nuestro propio nombre como FJC y con una campaña a pulmón.
La campaña estuvo atravesada por intentos de evitar que nos presentemos por parte de oportunistas de izquierda y por complicaciones burocráticas, pero una vez presentada la lista en forma, balanceamos que hoy en día tenemos una célula en FFyL con capacidad resolutiva y la suficiente inserción en el movimiento de masas, la cual se vio reflejada en el apoyo de estudiantes no organizados en el armado de la lista.
Los comunistas estuvimos todos los días, 10 horas por día, haciendo campaña, hablando con los estudiantes, mostrando la diferencia tanto con El Colectivo como con el FIT-U, afichando, haciendo pasadas por curso, volanteando y agitando la Lista 12 como alternativa revolucionaria en la Facultad.
Lo que destacamos en el balance de nuestras elecciones es el rol de los estudiantes independientes, que han sido parte de la agitación y la propaganda, de la juntada de los avales, de la fiscalización y del aguante afuera de la Facultad hasta altas horas de la noche. Sobre esa base, La Fede construirá la fuerza suficiente para ser alternativa en Filo y Letras.
En términos de votos fue el 0,89 %, número más que positivo para una fuerza política como la FJC, que hace décadas no presentaba lista propia e independiente en la UBA. Por ende, balanceamos una elección muy positiva, que nos da un gran impulso para los próximos dos años de cara a las próximas elecciones, y que no solo es importante para Filo, sino para toda la UBA, porque que no haya habido una lista comunista en las 12 facultades restantes significa que hay una gran tarea de poner a La Fede de pie como fuerza revolucionaria y vanguardia de la juventud obrera y estudiantil en toda la UBA.
El camino de la construcción independiente, como parte de la estrategia revolucionaria trazada por el Partido Comunista Argentino para derrocar el poder burgués e instaurar la dictadura del proletariado, es el camino correcto, y no solamente el que da resultados, sino también el que es necesario para construir la sociedad que queremos: el socialismo-comunismo.
