La FUA y FUBA reformista: los radicales con Milei y Villarruel

Por Federación Juvenil Comunista – UBA

Miles de estudiantes y trabajadores nos movilizamos contra la reforma laboral antiobrera que impulsa la patronal junto al gobierno de Milei-Villarruel, enfrentando la represión y viendo la entrega total por parte de las conducciones burocráticas sindicales tanto adentro como fuera del Senado. Esta reforma ataca principalmente a las instancias organizativas y es un claro retroceso en los derechos básicos de los trabajadores al ocio y a la defensa de sus puestos de trabajo. En este marco vimos la clara desmovilización de la burocracia sindical de la CGT y de las conducciones de los centros de estudiantes peronistas y radicales.

A pesar de esto, una concentración de trabajadores y estudiantes se enfrentó al aparato represivo brutal de la movilización del 11 y la jornada de ayer en el Congreso. Si bien el silencio de las conducciones radicales fue un gran indicador de su complicidad tanto antes como durante la represión, para muchos debe ser una gran sorpresa saber que la UCR, que dirige la FUBA, la FUA y que es parte principal de las autoridades de la UBA, haya votado de forma unánime a favor de este brutal ataque a los trabajadores.

El radicalismo insiste con su avanzada privatista tanto en la universidad como en el sector laboral contra los derechos de los trabajadores. En una UBA donde la mayoría de los estudiantes son trabajadores y tanto la gestión como la conducción de la universidad están conducidas por radicales, como Nuevo Espacio y Franja Morada. Este avance es criminal, ya que destruye la calidad de vida de los trabajadores, con el banco de horas elimina la posibilidad de planificar los horarios para poder cursar en el marco de un plan de estudios y un cronograma que no está hecho ni pensado para la clase obrera.

En sus redes y en la propaganda de los centros y de la UBA hablan de una conducción que defiende a los estudiantes, a la universidad pública y que enfrenta al gobierno de Milei y Villarruel. Van a los medios de comunicación a mostrarse como los referentes estudiantiles y, en el caso de la burocrata estudiantil Lula Levy, hicieron campaña como la “vanguardia” de los derechos de los estudiantes y la cara de la “universidad pública”, tal cual lo hacen Franja Morada y Nuevo Espacio, siendo la gestión “responsable” que le otorga al estudiante los recursos necesarios para poder cursar en paz y en “tiempo y forma”. Pero su gestión ataca a la democracia estudiantil, persigue a los estudiantes independientes y partidarios que se oponen, como pasó en la Facultad de Psicología, conducida por Nuevo Espacio, cómplices de su gestión. Tiene negocios millonarios con la caja de la universidad y deja a los docentes y no docentes con un salario que apenas les alcanza para sus necesidades básicas.

No podemos plantear esto como una traición, la Unión Cívica Radical, votando a favor de la reforma laboral antiobrera, está cumpliendo su rol histórico: ser un instrumento más de la patronal cuyo objetivo es frenar o atacar a los trabajadores que se organizan y oponen resistencia a la miseria planificada. Su cara estudiantil, aunque maquillada, cumple ese mismo rol.

¿Cómo puede ser que la dirección estudiantil vote en contra de los estudiantes?

Que la Unión Cívica Radical y un sector del peronismo voten en contra de los intereses de los trabajadores y que su rol sea ser una facción más de la patronal no es nada nuevo. Son históricos enemigos de la clase obrera que, a lo largo del siglo XX y lo que va de este siglo, han avanzado de forma sistemática contra la organización obrera y democrática que busque superar los límites de la dictadura del capital, la “democracia” liberal en la que vivimos, donde la clase obrera está aislada del poder. A pesar de esto, nace la pregunta: ¿por qué las conducciones estudiantiles sostienen un ataque contra los estudiantes?

Al igual que los sindicatos han sido cooptados por burocracias y aparatos políticos que articulan en contra de la organización de base eliminando los elementos combativos de los mismos, hoy en día los centros de estudiantes son un instrumento interventor de los gobiernos patronales de turno para darle legitimidad a los avances privatistas como si fueran acordados con la mayoría de los estudiantes. Tanto en el gobierno de Fernández y Massa, donde se recortó un 20% a la universidad, como en este nuevo ataque a los estudiantes y trabajadores, las conducciones radicales, como las peronistas, cumplen su rol interventor para que el ajuste pase sin problema.

Desde la FJC nos parece que entender esto es clave para marcar a estas conducciones y agrupaciones como lo que son: otro instrumento de los enemigos de clase que debemos enfrentar para pasar a la ofensiva en pos de conquistar no solo nuevos derechos sino una universidad obrera construida por y para los estudiantes que le abra las puertas a los trabajadores argentinos, que cada vez ven más lejana la posibilidad de recibirse.

EL CIN JUNTO A MILEI TRAZAN LA PLANIFICACIÓN PARA BAJAR LA LEY DE PRESUPUESTO UNIVERSITARIO

Plantear el voto en su totalidad de los funcionarios de la UCR a favor de la reforma laboral antiobrera, incluyendo también a un sector del peronismo, y la complicidad desmovilizadora de todas las conducciones estudiantiles, principalmente las que conducen Nuevo Espacio y Franja Morada, quedaría incompleto si no señalamos el rol de las gestiones y autoridades universitarias que, al igual que las conducciones, funcionan como un grupo interventor que busca controlar a los estudiantes, eliminar cualquier elemento combativo y asegurarse de que el ajuste pase con la menor resistencia posible.

En el Consejo Interuniversitario Nacional se encuentran autoridades radicales y peronistas que, junto al gobierno de Milei-Villarruel, hace un tiempo comenzaron a llevar a cabo una planificación a espaldas de los estudiantes de un nuevo modelo universitario para pocos. El secretario de Educación del gobierno nacional, Carlos Torrendell, ya se reunió con el presidente del CIN y rector de la UNSAM, Carlos Greco, para avanzar con el ajuste eliminando la Ley Universitaria que, a pesar del ataque al movimiento estudiantil por parte de las autoridades universitarias, movilizó a centenares de miles en todo el país con un apoyo masivo por parte de los trabajadores. Una ley que, si bien es una conquista, todavía deja un largo camino para hablar de un presupuesto justo destinado a la universidad.

Pese a esto, el acuerdo ya está en marcha. A espaldas de los estudiantes, docentes y no docentes se comienza a planificar un ajuste brutal incluso a pesar de haber pasado por votación a través de la estructura parlamentaria. Este acuerdo busca eliminar los “aumentos” votados en la ley anterior, congelar y reducir las becas estudiantiles, eliminar la deuda millonaria que tiene el gobierno de Milei-Villarruel con la universidad y atacar directamente a la organización obrera de los trabajadores eliminando la negociación con las organizaciones sindicales para seguir manteniendo salarios docentes y no docentes muy por debajo de la canasta básica.

El Consejo Interuniversitario Nacional y las conducciones estudiantiles actúan en conjunto. No importa si son morados, naranjas, verdes o celestes; si son conducción reformista o peronista, si son UCR o PJ: las conducciones y las autoridades tienen bien en claro lo que no son, conducciones trabajadoras que comparten el mismo interés que los estudiantes. Ya lo empezamos a ver en las últimas elecciones cuando en Farmacia y Bioquímica la Juventud Universitaria Peronista y Nuevo Espacio fueron con una lista en conjunto para ganar el centro. Las diferencias son discursivas y en la práctica son una agrupación más del gobierno.

Tanto el ajuste universitario como el gobierno nacional se sostienen gracias al apoyo de una gran parte de la oposición que ve que, si el gobierno cae, cae también la estructura burocrática y liberal; saben que comienza una movilización de las que ellos no pueden controlar. No nos quedemos con la denuncia, no permitamos que las autoridades de nuestras universidades avancen en este proceso contra nuestras casas de estudio. El camino es confrontar y pasar a la ofensiva contra los sectores burocráticos y patronales, contra la estructura que hoy rige las universidades, que permite una contradicción tan grande como conducciones estudiantiles que votan contra los estudiantes, conducciones universitarias que votan contra la universidad y “oposición” radical y peronista que apoya al gobierno en su ataque contra los trabajadores.

No existen diferencias ideológicas, existen diferencias de clase, ellos defienden los intereses de la burguesía y nosotros el de la clase trabajadora y el estudiantado. 

¿POR QUÉ HAY QUE DISPUTAR LOS CENTROS DE ESTUDIANTES?

Desde la Federación Juvenil Comunista en la UBA entendemos la necesidad de conquistar y construir centros de estudiantes que sean justamente 100% estudiantil, que levante las reivindicaciones populares, que planifique y accione una universidad obrera, pero qué queremos decir con esto?

El problema de los centros de estudiantes burocráticos es un problema estructural. La UBA fue planificada y pensada para mantener a estas burocracias y estos aparatos en las direcciones, facilitando capacidad de movimiento, estructura financiera y apoyo desde las gestiones, porque la patronal y el Estado comprenden el peligro real que es que un sector tan importante como el estudiantil esté organizado, tomando decisiones de forma directa y logrando acuerdos en el plano tanto ideológico-político a favor de sus intereses.

El movimiento estudiantil argentino ha formado grandes cuadros combatientes de nuestra clase y ha sido protagonista de hechos que han puesto en jaque a varios gobiernos, que han frenado avances patronales brutales y, como en El Cordobazo, donde nuestro Partido, el Partido Comunista tuvo un rol central y protagónico. Esto se da porque es indivisible la lucha académica de la lucha política; la comprensión y análisis del contexto donde vivimos siempre tiene un fin político y este implica una acción política.

Para la burguesía, obstaculizar, eliminar y limitar el acceso a este escenario para la clase obrera es fundamental para mantener el poder sin disputar, y para nuestra clase debe ser fundamental no sólo resistir sino pasar hacia la ofensiva superando a las burocracias.

En este escenario de pasividad y complicidad, la coyuntura nos invita a una táctica concreta: escalar el conflicto, haciendo que las conducciones no puedan sostener sus estructuras represivas ni controlar los frentes de masas estudiantiles tanto de la UBA como de todo el territorio nacional. Hay que pensar, antes de los votos inmediatos en las elecciones cada dos años de los centros, en la construcción de base, en la creación de comisiones de planificación y no de debate, de acción y no de retrospección, comprendiendo que la lucha política siempre se da en lo concreto y jamás en lo abstracto.

En este proceso debemos planificar la universidad no solo que queremos sino la que necesitamos, hacia dónde apuntan nuestras profesiones y, principalmente, dejar de ver al conocimiento como una producción fabril, como algo que se acumula, sino como herramientas de construcción que deben estar al servicio de nuestra clase, como herramientas e instrumentos obreros. A la universidad liberal solo se la puede enfrentar con una universidad obrera.