Unidad estudiantil clasista para combatir a la burocracia universitaria y el ajuste del gobierno

Desde la Federación Juvenil Comunista en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y nuestra célula “Roman Mentaberry” planteamos la necesidad de una unidad real, principalmente de los estudiantes que, además de estudiar, son trabajadores, también junto a los compañeros y compañeras docentes y no docentes, para combatir el programa antiobrero y antipopular del gobierno de Milei-Villaruel en todos los frentes posibles.

Con esta unidad no hablamos en términos meramente electorales, hablamos en términos de lucha concreta por las grandes y pequeñas reivindicaciones; cuando decimos unidad nos referimos a confluir en un programa que represente nuestros intereses como estudiantes y trabajadores, que ponga en el centro la lucha contra el gobierno, pero manteniendo que la raíz del problema es el sistema en el que vivimos, que expresa las condiciones materiales en las que vivimos: una universidad para pocos, salarios de miseria y condiciones del día a día paupérrimas para nuestra clase.

Es en este contexto que hemos visto en nuestra casa de estudios cómo en el último mandato, donde El Colectivo logró retener el centro de estudiantes, hubo y hay una desmovilización sistemática en todas las luchas que emergen desde nuestra facultad; en el acompañamiento del centro de estudiantes al recorte de materias, como Epistemología y Gramática C; la imposición de correlatividades impulsada explícitamente por El Colectivo y el sostenimiento de una franja horaria limitadísima, que expulsa a gran parte de los estudiantes-trabajadores de la cursada o los imposibilita de llevar la carrera a término en los tiempos estipulados

Por estas razones, es fundamental la construcción de la unidad clasista, obligándonos a volver a plantear qué universidad queremos y para qué. Una nueva campaña electoral no puede terminar en un concurso de consignas vacías y mezquindades políticas, alejada de las necesidades de los estudiantes.

El adelantamiento electoral no es una casualidad, sino una decisión concreta por parte de las autoridades de la UBA y las conducciones estudiantiles cómplices. Esta maniobra tiene como objetivo que no se pueda hacer campaña electoral y que no existan debates ni cuestionamientos a la realidad que vivimos todos los días los estudiantes, quienes realizamos enormes sacrificios para continuar formándonos.

Limitar o eliminar de hecho la campaña electoral es un ataque directo a la autonomía y democracia estudiantil, y no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras sucede. Es precisamente de esta manera en la que se muestra la cara mercantil de las organizaciones peronistas y radicales, que intentan mantener sus cajas para beneficio propio, utilizando la plata de los estudiantes en sus campañas políticas, conformándose en un órgano que co-gobierna la facultad en conjunto con el decanato en un Centro-Gestión. Estas prácticas se mantienen en pie no sólo por la falta de un plan de lucha y un programa común concreto a seguir, sino también por la codicia y la especulación en los cargos de la lista hegemónica “opositora”, que más de una derrota le trajo a los estudiantes.

Al mismo tiempo, encontramos en el trotskismo, el cual se presenta como la alternativa real a El Colectivo, una pantomima de política estudiantil, en donde es notable su falta de capacidad de llevar a término cualquier demanda genuina del alumnado, optando por convertir a la facultad en una cartelera electoral para sus campañas políticas.

Es notable la falta de espacio que tienen los problemas de los estudiantes frente a la cantidad de propaganda sobre conflictos en el Congreso, nacionales o internacionales, que, si bien no creemos que no merezcan su espacio, no pueden opacar las demandas del sector que uno dice querer representar.

Esta misma lógica política la vemos en las asambleas, donde un órgano de representación y decisión directa se ha visto transformado en un espacio al servicio del choque y rosqueo de distintos aparatos partidarios que únicamente buscan un “triunfo” mezquino en la cantidad de resoluciones inútiles que se puedan votar y aprobar; y, en este caso, el trotskismo juega un rol central, buscando que las asambleas sólo sean disputas interpartidarias, vaciadas de estudiantes sin partido, para buscar el vídeo o el posteo en redes sociales y su difusión, lo que políticamente representa su falta de vocación de poder y su nula disposición a convertir al movimiento estudiantil en un movimiento de combate real contra la gestión y el Estado.

Son estas decisiones políticas las que consiguieron vaciar completamente estos espacios de estudiantes no agrupados, a los cuales no les deja de afectar la política que el centro-gestión propone para nuestra facultad, donde se dejan las decisiones estudiantiles a la estructura burocrática del Co-Gobierno, y los estudiantes quedamos a merced de las autoridades de la UBA, quienes son cómplices directos del ajuste del gobierno de Milei-Villarruel y han permitido todos sus avances bajo la excusa de “no poder resistir” en mantener los derechos estudiantiles esenciales que necesitamos los estudiantes para garantizar nuestra cursada.

Es por todo esto que, desde La Fede Filo, proponemos una lista en unidad con todos los compañeros de clase, que eleve las reivindicaciones propias del estudiantado y le ponga un freno a las agrupaciones privatistas cómplices del ajuste. Convocamos a todos los sectores, organizaciones, partidos y agrupaciones obrero-estudiantiles a avanzar hacia la construcción de una lista única de nuestra clase, que rompa con los fraccionalismos infantiles y la especulación de la “acumulación partidaria”, para constituir una lista 100% estudiantil que frene el saqueo y la utilización del centro de estudiantes como una herramienta de intervención y control de las autoridades.

No podemos permitir que nuestro órgano máximo de representación siga siendo sólo firma y sello de las agrupaciones que lo administran y una herramienta electoral para los distintos partidos del régimen.

Es necesaria e impostergable su recuperación como herramienta gremial de todos los estudiantes y como centro de planificación, para que la Facultad de Filosofía y Letras comience a ser un ejemplo de Universidad Obrera.