Declaración Conjunta del Partido Comunista de los Trabajadores de España y el Partido Comunista Argentino
Recientemente se ha confirmado el acuerdo —tras varios años de intentos— entre la Unión Europea y el Mercosur. El tratado, que abarca el 20% del mercado mundial, se firmará el 17 de enero en Paraguay con gran entusiasmo por parte de los Estados sudamericanos y europeos.
Con un discurso unificado, la burguesía festeja la baja de aranceles que permitirá este acuerdo, el cual significa una maximización de ganancias para los monopolios europeos y sudamericanos, pero no una mejoría en la calidad de vida para la clase obrera de los países involucrados.
Con la excusa del “multilateralismo”, los Estados forman sus alianzas imperialistas en un claro marco de agudización de las contradicciones entre las dos principales potencias en pugna por la primacía de la pirámide imperialista mundial: China y Estados Unidos. Las consecuencias negativas que los monopolios europeos y sudamericanos padecen a consecuencia de las guerras arancelarias actuales hacen que tengan que buscar alternativas propias para garantizar sus beneficios. Con este acuerdo, las burguesías de ambos continentes buscan nuevas maneras de regenerarse dentro de los marcos de la interdependencia desigual propia de la época que vivimos: la del capitalismo monopolista.
El acuerdo no beneficia a los trabajadores. Los únicos beneficiados son los monopolios. Los capitalistas europeos se garantizan mercados de gran importancia como el químico, farmacéutico, automovilístico y otros vinculados a sectores tecnológicos. Del mismo modo, los capitalistas del Mercosur consiguen poner parte de sus productos agrícolas en el mercado europeo libre de aranceles. Por el contrario, la liberalización de la economía y las políticas de “libre comercio”, tienden a la precarización de la clase obrera y a grandes despidos en los sectores industriales.
Los pequeños campesinos y trabajadores del campo de nuestros países van a ser fuertemente afectados por el acuerdo Mercosur-Unión Europea, debido a la profundización en la concentración de capitales que va a acarrear. Los sectores agrícolas europeos que ya son golpeados por la Política Agraria Común (PAC) continuarán deteriorándose. Del mismo modo, los países del Mercosur van a ser reforzados como “productores agrícolas”.
En España, el Gobierno socialdemócrata de Pedro Sánchez lo festeja afirmando: “Tendemos nuevos puentes y alianzas para forjar una nueva prosperidad compartida”. Mientras tanto, en Argentina, el ultraderechista Javier Milei celebra en el mismo tono un “pacto histórico”; un pacto que, sabemos muy bien, se cargará sobre los hombros de la clase obrera europea y sudamericana. Este discurso triunfalista de ambos presidentes es un reflejo muy expresivo de lo que es la política burguesa contemporánea. De cara a la opinión pública, se mantiene una retórica de confrontación política con los partidos burgueses de oposición, a fin de crear una falsa dicotomía entre la clase obrera. Sin embargo, cuando los intereses económicos se ponen en juego dicha confrontación se atenúa a fin de garantizar los beneficios de los monopolios.
Por eso, los comunistas argentinos y españoles afirmamos que ninguna alianza entre capitalistas resolverá los problemas de la clase obrera. Por el contrario, debemos luchar por la ruptura de estas alianzas de Estados capitalistas para construir una economía planificada en pos de la mayoría y no de un puñado de parásitos capitalistas. La tarea actual de los Partidos Comunistas y la tarea inmediata de la clase obrera es derrotar a la burguesía, tomar el poder y construir una sociedad sin explotados ni explotadores: el socialismo-comunismo.
