La crisis que atraviesan el Movimiento Comunista Argentino e Internacional y también las llamadas ‘organizaciones populares’ de nuestro país que luchan y se reivindican de izquierda, proviene de varios orígenes, pero existe un pilar fundamental de la crisis y las desviaciones ideológicas que reinan en estos tiempos: la cuestión dela formación política, pero la formación política entendida desde un punto de vista muy alejado del que estas organizaciones y partidos sostienen, es decir, una formación política cuya función sea en pos de transformar la sociedad, que dote de teoría a los militantes que luchan por la toma del poder, sin enfocarse en la lectura de los clásicos del marxismo desde una perspectiva academicista, o en un intento de generar una especie de superioridad intelectual por encima del resto de trabajadores. Los comunistas rechazamos esta manera de pensar, ya que entendemos que la teoría revolucionaria es para —y de— toda la clase obrera y el pueblo, y que su función principal es colaborar con el objetivo estratégico, no para estudios académicos que quedan casi exclusivamente reservados a grupos diminutos que no buscan socializarlos, por el contrario, en muchos casos terminan en espacios creados por la burguesía para vaciar de contenido revolucionario a la teoría marxista-leninista.
La formación debe ir en un solo sentido: en organizarse para el combate, pues los círculos de estudio o las charlas de formación política que no impulsen al proletariado a tomar partido, a tomar en sus manos la responsabilidad histórica que tenemos como clase de cambiar la realidad en la que vivimos, sólo forman parte de acciones estériles y/o academicistas, convirtiendo a la teoría revolucionaria en un conocimiento más, cuando esta teoría es la guía para la acción, no para las tesis o los coloquios de supuestas ideas de izquierda.
Es por eso que hoy vemos la necesidad de avanzar en espacios de formación política revolucionaria, como ha sido ejemplo el Partido Comunista en la Provincia de Córdoba, que mantiene su actividad formativa de manera regular e ininterrumpida, o también el regional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que, lejos de frenar su actividad, ha planificado y está impulsando a partir del mes de enero del 2026 la formación en la teoría marxista-leninista, orientado a incorporar los conocimientos necesarios para las próximas luchas que se vienen, ya que no hay manera de entender el funcionamiento de la economía y de las leyes generales del capitalismo, sin dar la respuesta de que la solución está en organizarse para derrocar al poder burgués y construir una nueva sociedad sin explotados ni explotadores.
Con todo lo antes dicho, no significa que el Partido Comunista Argentino pretende ponerse por encima de otras organizaciones, sino que señala y le preocupa la crisis ideológica a la que estamos asistiendo, y, al mismo tiempo, se hace cargo de ese problema como propio, e impulsa la realización de espacios formativos que vayan en un sentido revolucionario y no académico.
Como resultado y síntoma de esta crisis, nos encontramos con la falta de un Programa revolucionario en Argentina, con un desarrollo extenso sobre el funcionamiento del capitalismo argentino, su estructura, su posición en la pirámide imperialista mundial, y se ven sólo frases y consignas que no van con la realidad, como: “Argentina es un país dependiente”, “Somos colonia de EE.UU”, y hasta algunos delirios como: “Hay que refundar la Patria”. Esas afirmaciones son síntoma del desconocimiento de la teoría revolucionaria, sin ningún tipo de argumentación que respalde esas afirmaciones, y se usan en manera consignista, confundiendo a la clase obrera sobre la realidad en la que vive. Por eso es de suma importancia y prioridad para los revolucionarios el estudio del marxismo-leninismo para la toma del poder y cambiar la realidad en la que vivimos, pero también es necesario abrir estos espacios a la clase obrera, hoy completamente despojada de estas ideas, que no son otra cosa más que el camino hacia su propia liberación.
